| 23 DE ENERO DE 1958: LA ESPERANZA DEL PUEBLO ESTA VIVA.Wilian Peña |
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Dentro de esa situación internacional de aquella época, estaba lo que se denominaba la guerra fría, (la lucha por la hegemonía mundial entre la URSS y USA), lo que obligaba al imperio del norte a un resguardo férreo de lo que consideraba su patrio trasero. El régimen dictatorial de Pérez Jiménez era abono para el desarrollo de las fuerzas progresistas y revolucionarias en el país: un pueblo sometido a una represión salvaje, el abuso de poder feroz de los acólitos del sistema, los terratenientes y empresarios, las faltas de libertades públicas y políticas, la corrupción, etc. Todo apuntaba a que el pueblo se encaminaba a protagonizar una epopeya liberadora, por las características muy propias y particulares de la población venezolana. La acción conspirativa militar avanzó más para preservar el sistema capitalista dependiente y no caer en lo que consideraban el mundo “comunista”. La composición de la elite militar de esa época se caracterizaba por tres tendencias, fundamentalmente en cuanto a la concepción del Estado y el sistema de gobierno. Una tradicional que era la autoritaria, ya en decadencia, la cual es heredera de los regimenes establecidos después de la independencia. Otra, de tendencia más moderna, que concebía al Estado social democrático que iba tomando mucha fuerza. Por último, la concepción de un Estado revolucionario y socialista, en menor escala, influenciada por los cambios revolucionarios en el mundo. En esta coyuntura del derrocamiento del dictador Pérez Jiménez, las últimas dos tendencias confluyeron y fueron reflejos de los diversos factores que componían la Junta Patriótica. Los movimientos obreros, campesinos, estudiantiles y populares se iban desarrollando con sus luchas en la clandestinidad. Los y las dirigentes y las bases de los diferentes partidos ilegalizados, principalmente el Partido Comunista y Acción Democrática, tenían una actividad intensa y conspirativa con cierta coordinación. Para el año 57, sectores del empresariado y la iglesia también se incorporaron a todas las actividades para el derrocamiento de la dictadura. La instancia organizativa, la “Junta Patriótica” cuyo presidente para ese momento era Fabricio Ojeda, aglutinó y unificó la lucha contra Pérez Jiménez. Toda esta realidad era un cuadro positivo para generar un avance progresista una vez derrocada la dictadura. Con los acontecimientos como la Huelga Estudiantil del 21 de noviembre de 1957 y el levantamiento del Comandante Hugo Trejo el 1ero. de Enero del 58, marcaron el camino del 23 de Enero de 1958. Ese jueves, el pueblo respondió, salió en masa a apoyar a los militares rebeldes, salieron a manifestar y prácticamente a convertir el derrocamiento en una insurrección popular. Fueron a la toma del Palacio de Miraflores, hubo decenas de muertos dejados por el pueblo en esa acción, la liberación de los presos políticos por las masas fue algo único, en resumen se veía la pasión, la alegría y el espíritu de un pueblo libertario. Ese gran pueblo estuvo en la calle durante todo el año 58, ese calor revolucionario estaba latente, pero luego vino la traición. El Pacto de Punto Fijo liquidó la llamarada liberadora de ese pueblo, no así sus esperanzas. Para esa época de cambio y transformaciones, viendo la historia, se observan dos corrientes a la hora de rememorar esta fecha. Una, como la defensora del sistema capitalista dependiente con su falsa democracia representativa y la otra, la del pueblo, ese pueblo del espíritu del 27 de febrero de 1989, del 10 de marzo de 1992, del 12 y 13 de abril de 2002, ese pueblo que está en la búsqueda de una verdadera sociedad de igualdad, socialista y libertaria. Testimonios Simón Márquez (Ex dirigente sindical del transporte): “Tenía para final de 1957, dieciocho años y recuerdo que acompañaba al Sr. Juan Ramírez León a unas reuniones clandestinas tras un camuflaje de reuniones para actividades culturales y deportivas en una casa de cultura llamada Sociedad Divino Redentor ubicada en las esquinas Canónigo a San Ramón. Para el 23 de enero del 58, recuerdo que los muchachos estaban en las calles, yo vivía en la subida del Manicomio, en la calle Bachiche, esos jóvenes salieron a manifestar en apoyo al derrocamiento de Pérez Jiménez. Ahí vivía también en esa misma calle, en una casa que tenía una quincalla que era de Tomás Gil, el dirigente estudiantil Felipe Malaver, quien fue desaparecido luego por el gobierno de Rómulo Betancourt. Después de derrocada la dictadura, en todo el año 58, había un fervor de lucha en la calle, luego me incorporé al Partido Comunista”.
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